(extracto)

Cínthya, prisionera de 23 píldoras diarias, con altos y bajos en su estado de ánimo, bipolar confesa, hiper ventilada, y casi lúcida, parecía una mujer normal.

Ella entró delante de Yohanna, su eterna yunta y antes de sentarse , lanzó la primera pregunta. “¿ oye gallo, tu sigues viviendo en tu casa? . Acusé el golpe y adivinando los rumbos que tomaría esta conversación, le respondí…¿ que onda?… Por supuesto que no! ¡Yo me fui de mi casa y pienso que así me mantendré mientras tenga esta relación con Dispuestína. Lo que naturalmente no era verdad… si bien no mentía, ciertamente no decía la verdad, omitía la realidad para cubrirme y cubrir a Dispuestína.

Es necesario decir que esta conversación estaba prevista. Yo, la había intencionado. Y si ellas concurrían generosas y muy accequibles, era porque esperaban recibir algo a cambio. Ciertamente esperaban la adhesión, expresa y explicita a toda propuesta que de ellas resulte. Ya sea para revitalizar la “organización” ante el conjunto de la comunidad cultural de la zona. O cualquier otro entuerto en el que quedara sentada su autoría y originalidad. Esto implicaba “excluir” a “ciertos” miembros y sus producciones en los actos en que se presente formalmente la Institución. Naturalmente yo debía poner en el primer lugar de las exclusiones a “mi” protegida.

Las sillas sonaban ruidosamente bajo las posaderas de esta inspirada y protagónica editorialista. Al empujarlas, mientras se medio acomodaba y pedía su “cortado” de costumbre… El boche de las sillas y las mesas al ser arrastradas se escuchaba con mayor claridad en “El Café Plaza”, este se encontraba en aquel momento semi vacío, no había otros ruidos que compitieran con los que hacíamos nosotros, eramos casi dueños del lugar, por esa razón, los tonos de nuestras voces subían o bajaban sin control y según los énfasis y la pasión o quisas el descontrol de cada cual. Pero además por haber sido inaugurado y puesto en marcha tan aceleradamente que el mobiliario siendo todo nuevo y de cierto gusto, sus bases no tenían ni siquiera un pequeño trozo de mandil para permitir un deslizamiento suave y silencioso. En un piso cuyo revestimiento eran baldosas de gran formato, con un hermoso diseño, pero que en verdad obstaculizaba el deslizamiento de cualquier artefacto. Hoy, dicho café ya no existe, a Dios gracias, allí se tomaban los “cortados” más malos del mundo, sin ninguna duda. Debió cerrar por su muy escasa aceptación. Resulta paradojal, pero ello ocurrió justo después de dos Tertulias Literarias propiciadas por estas vedettes de las letras locales.

Yohanna su compañeras de ruta, el verdadero cerebro de estos encuentros “la escritora” consagrada pequeña, gordita, una cintura de huevo, un rostro rechonco y con imborrable sonrisa, un poco nerviosa, un poco irónica, pero sobre todo de ganadora, agrega “¿Tata… por favor que cagada hiciste?” … es tan rápido el ir y venir de preguntas que aún con ganas de responder, no alcanzo a hacerlo, y solo me quedo en silencio pensando, “¿como es posible que estas personas hablen de este modo, de alguien con quien fueron y vinieron por la vida? ¿ quizás en que niveles y en que lugares?, ¿de quien se han declarado incondicionales amigas? Más adelante, sin tener que preguntarlo, todo se iría aclarando…

Cinthya interrumpe imprudentemente, para hacer otra pergunta ¿ y la Huevona que dice… van a vivir juntos, van a seguir como hasta ahora, que onda, huevón que honda? Uds. siguen hueviando y le están cagando la vida a todo el mundo.. a nosotras… a tu mujer, la otra loca a todo el mundo…como te vas a ir de tu casa si la mina no asume. Es màs creo que la estai cagando en vez de tomarte esta huevà solo como un hueveo!!

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